CREER ES CREAR!

De repente, si creo en Dios, existe. Y si alguien a mi lado no cree en Dios, no existe, en su mundo, tan legítimo como el mío. Yo creo que, en cuanto a creer en Dios, tal vez se haya focalizado mayormente en la segunda parte de la cuestión, Dios. Creando así cientos de guerras y disputas en busca de certezas, en lugar de creer conveniente poner el foco en la primer parte del asunto, creer.
Posiblemente se hubiera creado gran incertidumbre, dado que no mucha gente cree que el verbo creer encierre mayores misterios. Yo en cambio creo que el verbo creer guarda una relación de equivalencia con el verbo crear, sobre todo cuando se conjugan en primera persona, yo creo.
Yo creo, que tanto creer como crear se asemejan, en lo fáctico, al verbo hacer e incluso al verbo nacer, pero no quiero crear mas confusión creyendo más cosas sobre estas dos palabras, que también difieren en una letra.
En fin, yo creo, que cuando creo algo, lo creo.

Juan Germán Fernández.

lunes, 27 de junio de 2011

armar de nuevo,

No debería... Este capítulo estaba cerrado, pero no aguanté más; indagando el pasado inmediato me tentó la tan escurridiza idea de desempolvar un poco estas hojas y volver a ser yo (al menos un rato). Porque aunque escriba en este miserable blog se muy bien que en su interior lleva mucho de mi, mucho de esos instantes en los que dejo que hable la sinceridad.
Estos días en los que no estuve frecuentando las teclas fueron una mentira, un engaño natural de la mente humana que obliga a creer que todo está bien cuando la realidad a nuestro alrededor indica todo lo contrario; SI! Estoy mal... Novedoso? Para nada. Por mencionar algo definitivamente inmediato: River descendió ayer y estaba feliz, miraba el diario y me reía... Para qué? Si las calles siguen siendo exactamente las mismas, la gente que veo diariamente es la misma, la vida no cambia en nada. En qué me afecta eso? En nada, en haber disfrutado un día...
Hace dos sábados, al mediodía, dejaba el teléfono en el lugar que le corresponde y me tiré un rato en el piso: las lágrimas no tardaron en llegar. Un rato después de eso estaba sentado en una mesa de Floyd con dos amigos, una jarra de cerveza, un cenicero y dos atados de puchos. En qué me afecta en eso? En nada, en haber disfrutado y haberme hecho mierda al mismo tiempo.
Le di la espalda a la realidad y ella me está golpeando; no salí a flote en ningún momento. Estoy encallado como barco en arena.

Recordaba hace ya unos días una frase durante una entrevista periodística, no recuerdo a que persona, pero ejemplificaba brevemente mi momento; era algo así:

Periodista: ¿Pensás que tocaron fondo?
Entrevistado: No, no conocemos el fondo todavía. 

sábado, 11 de junio de 2011

Conformismo Humano.

A veces me molesta ser así, ser consciente que la vida tal cual el hombre la vive suele ser una cagada. Vivir siendo consciente que la sociedad impone rutina, normas, prohibiciones y obligaciones; esto nos introduce en un sinsentido.
Me hace pensar también, que la sociedad misma impone la existencia de las religiones, esto porque a muchas personas les es difícil creer en si mismas cuando lo único que hacen es levantarse cada día, desayunar e ir trabajar, a convertirse en una máquina durante las famosas ocho horas para luego volver a su casa y repetir el proceso día tras día. Como no creen en si mismas, creen en un Dios salvador, único, omnipotente y se limitan a tener fe en su existencia, cuando inconscientemente lo que hacen es alivianar ese sentimiento de sentirse oprimidos constantemente.
Muy pocos están contentos, pero nadie hace nada para cambiarlo porque no existe una solución. La única solución que existe (por más absurda que sea) es adentrarnos en la ignorancia sistémica, ser el estúpido que no ve más allá de lo que alcance su vista; no aspirar a tener más que esas pocas migajas que con suerte solo sirven para subsistir relativamente bien; conformarse con ser el títere que no se preocupa ni por moverse porque siempre existe un superior que lo hará por nosotros pero a su gusto.

No vale la pena vivir así, pero en fin, los que somos conscientes de que todo es una cagada vivimos aburridos, escépticos, no creemos en nada y no tenemos fe en que algo pueda cambiar.
Todos los hombres estamos condenados a no vivir en paz, seamos conscientes o no vivimos en la mierda que nosotros mismos creamos, podamos o no modificar algo y adaptarlo a nuestro gusto sigue siendo mierda; porque si el hombre ha creado algo que es perdurable es la basura y suciedad pase donde pase. En fin... Mierda.
Lo lindo y hermoso de la vida son los sueños, perseguir un sueño conservando los razones en nuestro corazón aunque a veces sean incomprensibles para la complejidad de la mente humana; el conservador no lo sabe porque le tiene miedo al riesgo, a la desilusión y a la decepción, por lo tanto solo se limita a vivir en la mierda que todos creamos. El soñador, en cambio, sabe que la vida sin sueños es una lucha perdida de antemano, sabe que es algo a lo que rara vez se le puede encontrar un sentido.

Adiós a Dios.


¿Qué decirte hoy jueves? A tres días del un adiós definitivo y doloroso para ambas partes.
Va a ser raro, después de mucho años tener que dejar de ver los dorados destellos que emiten hoy tu cabeza, esa nariz algo torcida producto de un tabique roto jamás operado, ese "Stefano" tatuado en tu brazo en memoria de tu difunto hijo el cual estando en tus brazos no pudo prolongar su vida por más de unos pocos minutos.
Va a ser extraño dejar de gritar, reír, emocionarme y llorar por vos; dejar de hablar de vos tras tantos años de charlas y debates inconclusos, debates en los que todos somos abogados y jueces, defendemos y condenamos sensacionalistamente para luego retirar lo dicho pocos días después.
Va a ser extremadamente triste no poder contemplar tu suerte jamás; que te vayas de un día para el otro dejando de hacer maravillas, que ya tenga que dejar de pensar a quien vas a superar la semana que viene.
Me siento muy dolido en este momento, que llegó el final de la película. Esa película que pasa por todos los picos de los sentimientos humanos y con un final seguramente emocionante y repleto de afecto mutuo. Esa película de la cual ya habías anunciado un cierre, que en su momento supimos aceptar, pero hoy, a horas nada más ya no lo puedo creer ni entender.
No me quiero imaginar lo horrible que va a ser no ver jamás a Martín Palermo con la número 9 de Boca en su espalda; no gritar más sus goles, ni ver su desfachatez a la hora de jugar; que aún siendo un jugador de pocos recursos a fuerza de algunos goles, optimismo y confianza en si mismo se ganó el corazón de cada persona que tuvo el gusto de verlo.
La única alegría que quizá tenga y tengamos en Boca es la de poder, en un futuro, poder contarle la leyenda de un muchacho platensea a todo aquel que no lo conozca . Poder decir que vi sus más de 300 goles. Contar que una vez desde la tribuna lo vi romperse la rodilla, pero más de cien veces lo vi romper redes.
Pero hoy me duele tener que afirmar, que a partir del 12/6 ir a la Bombonera no será lo mismo. Que a partir del 19/6 ver a Boca ya no será lo mismo; que se termina una leyenda, que con 37 años, un ídolo, el máximo goleador contemporáneo a nivel mundial abandona la actividad, un miembro de la década dorada del club cuelga los botines.
Un hombre que nos hizo llorar y siempre de alegría, muy pocas veces de pena.

Un incansable de la vida, un optimista del gol... Simplemente Martín.










martes, 7 de junio de 2011

Esto es efímero; ahora efímero!

Empezó la semana y todavía no lo podes creer. Te sentís desganado, obvio, y con una fusión de distintas sensaciones al contemplar que empezás a vivir en el sistema rutinario que rara vez te da un respiro y un par de horas para poder hacer algo; te enoja darte cuenta que en el fin de semana (que se te pasó volando) solamente pudiste concretar unos pocos de los muchos proyectos que tenías para esos dos días, y eso que solo pudiste ver la luz del día por la ventana.
Añoras aquellas madrugadas de fin de semana, donde declinabas esas salidas que tan poco te gustan y te ibas para algún recital, para después quedarte en casa, con un café a tu lado. Pensás que la madrugada es el mejor momento del día, donde más te concentras, más tranquilo estás; pero durante la semana es donde más cansado estás. De tanto darle vueltas al tema llegas a la conclusión de que este frío hermoso y tan querido es la fuente de todo. Impiadoso, cada vez nos da mas hambre, cada vez nos da mas sueño.
Seguís tratando de encontrarle la explicación al fenómeno: no hiciste muchas más cosas que las de siempre, fuiste a ver una banda el viernes y cuando volviste, en vez de hacerte un café te tiraste en el sillón y te moriste. El sábado cumplía años tu hermana, está bien, pero aún así, a las cuatro estabas entrando en la cama.
El domingo no estás en casa nunca, así que no hubo nada raro en haberte ido.
Te cuesta entender la efimeridad con la que pasa el tiempo, tanto el fin de semana, como ayer lunes y hoy martes, como siempre en general; llegas a un momento de agotamiento puro y sos consciente de que todavía faltan hacer cosas tanto para la semana como para los emprendimientos que te fijaste el fin de semana pasado y quedaron pendientes. Entonces llega ese momento en el que te preguntas que carajo haces escribiendo el blog, pregunta a la cual no hay respuesta, salvo justificar la absurda adicción de completar renglones invisibles. 


domingo, 5 de junio de 2011

Love.

Te voy a guardar, a resguardar. Ya no te voy a exponer más, amor mio, vas a quedar dentro de mi corazón desde hoy y para siempre; dentro de mi corazón, o refugiado en mis sueños, pero no como uno más, como uno especial, como un sueño hermoso. Reguardado este amor desde ahora, donde no llegue ningún hombre, ninguna jaula, ninguna cárcel, ningún arrebatador/a, ni siquiera vos misma, ni siquiera yo mismo.
Amor, si al exponerte te desgasto; amor, si aún hablando con esa persona a quien te di te vas a desgastar. Amor, permaneceras encarcelado dentro mio; permanecerás ahi, no afuera, porque tenerte afuera cada día me duele más. De tan hermoso a tan horroroso este amor, que ya no quiero más. Ya no quiero más dolor, ya no quiero más intentos, ya no quiero más nada. Solo quiero un recuerdo hermoso dentro mio, dentro de mi corazón, dentro del refugio de mis sueños. Allí esperará, puro, hasta que algún día esté listo para volver a ver la luz. Pero a ver la luz con vos, querida mia, no con otra; este es mi amor, así es mi amor. Así es mi amor de raro, que no es tuyo ni mio, mi amor es de los dos desde aquel Diciembre y será nuestro hasta que mi alma se desprenda de mi cuerpo, poniendo fin a mi vida terrenal. Así de puro me gusta nuestro amor, amor, que voy a cuidarlo hasta de mi mismo.
Lo quiero tan exclusivo a este amor que voy a hacerlo salir solo cuando pueda verte; que si algún día compartimos ubicación en una mesa el amor estará sobre ella, entre nosotros y con nosotros. Te amo así, de esa forma loca que ni el pasar de días, semanas y meses disminuyen la intensidad; pero acrecientan el desgaste y el dolor. 
Y hoy te extraño tanto querida... 

jueves, 2 de junio de 2011

Cuántas callecitas, tantos cordones amigos.

Plaza Italia mostraba un paisaje inédito sin lugar a dudas. Desierto. La Plata pasaba de ser una gran ciudad a ser un gran pueblo de un día para el otro.
Mis pies empezaron a llevarme al rededor de la plaza, Ramiro avanzaba a mi izquierda:

- "Vamos caminando?"
- Sí, como quieras vos Rama. El día no se puede decir que sea lindo, pero la temperatura casi invernal es la ideal para caminar... que raro esto, no hay nadie en la calle.

- "Y si, se fueron todos".
- Obvio, soy conciente de eso, pero durante mi vida diaria recorro muy seguido estas calles y estoy acostumbrado a algo totalmente distinto. Algo más caótico por decir algo.


Minutos después de eso ya me había tomado el Ibuprofeno y nos acercabamos cada vez más al Virgen del Pilar... Comentábamos cada casa que veíamos, cada obra en construcción, cada edificio. Mi mano izquierda hacía la señal de la cruz en mi cuerpo y unos metros más adelante ya veíamos la infraestructura del colegio.
- Que raro esto, pensar que dentro de diez años voy a pasar por acá y voy a decir que viví quince años allá adentro. Quizás no, pero quien sabe. Y este pelado de mierda con esa esquina monopolizó todo. Igual, mirá si nos habremos reído acá, caminando, sentados, de cualquier manera.
- "La de veces que caminamos estas calles, incontables"
- Sí, todo séptimo y todo octavo teníamos el mismo recorrido para volver, sexto no me acuerdo.
- "Sexto íbamos a la tarde Nico, veníamos caminando, no volvíamos."
- Tenes razón, en sexto yo te pasaba a buscar, recién ahora me acuerdo. Después cuando nos volvíamos, que le teníamos miedo a la 17, siempre se venía toda una horda de negros. Me robaron el celular de Lucas, te acordas?
- "Si jajaja. Igual, me gustaría mucho volver a esos años"
- Eramos dos pendejos, no nos hacíamos problemas por nada y vivíamos boludeando... Qué mas podemos pedir? Fueron los mejores años.
- "Fuera de joda eh, dos pendejos. Yo ya cumplo 17, no lo puedo creer todavía".
- Yo 16, y tampoco. Todavía me puedo acordar que en primaria miraba a los que iban al polimodal y pensaba que estaría muy bueno tener esa edad. Ya la tengo y la estoy por tener y sinceramente no es gran cosa. Pero si, es increíble.
Bajaba la mirada, me veia el calzado, el jean, la camisa que ni siquiera el saco podia cubrir completamente. Un ex alumno y un alumno de ese colegio, que volvían a recorrer juntos las mismas calles que hace tres años atrás uno debió empezar a caminarlas solo. Nostálgico ese momento, cantidad de recuerdos, risas, llantos que dejamos en esa esquina. Pero la conversación nos dejó en la 19.
- "Sabés que estoy pensando que los cigarrillos los tendrían que vender a $50".
- Me dolería.
- "No fumarías".
Quizá Ramiro tenga razón...
- La 32 está intacta eh.
- "Si, y pensar que dentro de poco ya no voy a caminar más por acá".
- Cierto, y tenés idea que micro te dejá allá en tu casa nueva?
- "No boludo, tengo que averiguar".
- Llegamos, yo sigo para casa.
- "Dale Nico, cuidate, saludos a la familia".
- A la tuya también, nos vemos mañana.

Y así los dos hermanos que viven en distintas casas continuaron su camino: uno adentrándoce en los monoblocks, otro caminando, todavía le faltaba un kilómetro. Quizá si hubiéramos sido hermanos de sangre seríamos más distintos.
Seguía mirando el piso, ya no quería caminar más; pero seguí, continué el camino másicando las melodías de El Arriero.
"Y prendido a la magia de los caminos, el arriero va..."

lunes, 23 de mayo de 2011

American Way, bien al sur.

Globalización: Mc Donald's acá, Burger King a menos de cincuenta metros. La linea de productos de Coca-Cola y PepsiCo invaden quioscos, invaden restaurantes y locales de comidas rápidas. Nike se encarga de vestir a todas las personas que recorren las calles céntricas los días viernes. Subway, orientado a un nivel más ejecutivo te hará sentir como un trabajador neoyorquino que sale de su oficina a por un rápido sándwiche para luego volver a sentarse tras su escritorio. Así, creo que podíamos enumerar muchas más.
Olor a sangre estadounidense en Argentina, en La Plata para ser un poco más específico. ¿Pensaste que el American Way nunca nos atraparía?
En una primera instancia pensaba que las multinacionales solo se encargaban de trascender la frontera política de su país, ofreciendo sus productos en otros ampliando de esta manera el mercado de los otros países. Es decir, eso es lo que hacen las multinacionales. Pero este fenómeno, que va de la mano con la globalización, produce a largo plazo otro fenómeno llamado aculturación.
De tanto responder con exceso de demanda ante las ofertas extranjeras vamos adquiriendo cada vez un poco más parte de su cultura. Llegamos al punto de que ya no comemos magdalenas, comemos Muffin's, Steakhouse, Angus Deluxe; andamos en Skate; jugamos con el Jostick a la Play Station; pedimos Delivery; vamos a pubs; consumimos productos light; tenemos Tops Models; libros Best Seller; hay bandas Under; autos con Airbag; Body Piercing; ropa "Fashion"; Drugstores; bicicletas Mountain Bike. ¿Qué más falta?
Nos acostumbramos, por decirlo vulgarmente, a sus películas, a sus series, que nos muestran algo totalmente distinto a nuestra realidad y en cierto punto nos retroalimentamos de eso. En muchas de sus películas y series podemos apreciar la aparición de algunas empresas que lograron trascender los límites de su país, y queramos a aceptarlo o no es algo que influye; como también influye mucho la publicidad. Ese es un aspecto que mucha gente niega, grupo en el que a veces me incluyo, pero de alguna manera caemos. Hay gente que estudia para atraparte con nimiedades, los publicistas.
¿Alguna vez se preguntaron por qué las empresas argentinas o latinoamericanas nunca pudieron lograr prosperidad? Yo si. Muchas veces (y con razón) se lo atribuimos a las malas gestiones políticas. Obviamente, hay razón al hacerlo, no soy un gran entendido en política, pero hubo malas gestiones, hubo mucha privatización pero... ¿Nuestro ego nos impide asumir nuestra parte de la responsabilidad en este caso?. Reitero, hay razón en delegar la responsabilidad a la gente que mueve los hilos de las naciones, pero nosotros, los perros y las ovejas (la sociedad) también cumplimos un papel fundamental en el sistema. Elegimos las multinacionales, elegimos las franquicias, no gusta comer en Mc Donald's, nos gusta tomar Coca-Cola, nos gusta vestirnos de Nike (reitero que todo por citar grandes multinacionales, se podrían enumerar cientos), y todo esto ya se nos hace costumbre. Algunos podrán retrucar diciendo que hoy en día prácticamente lo nacional no existe (literalmente) y yo tendría que borrar todo lo escrito hasta ahora e irme. Pero alguna vez existió, y si ahora no existe fue por nosotros (me incluyo, obvio, es una autocrítica a mi mismo) que nunca le dimos importancia y seguimos consumiendo lo ajeno, dándole riquezas a grandes potencias, acrecentando cada vez más la linea que separa la clase media de la alta, logrando que a cada día el nivel medio de la sociedad se reduzca. Si seguimos así vamos a terminar como México donde hay gente que tiene todo y gente que no tiene absolutamente nada. Entonces ¿Después vamos a quejarnos de la gran dependencia económica que tenemos? Minimamente, con nuestros actos (por más ínfimos que sean) alimentamos poco a poco la dependencia. Podemos decir que uno no es nada, pero si todos pensamos lo mismo somos más de 40.000.000 (cuarenta millones) de argentinos alimentando el capital externo y no el interno.
Obviamente, si lo que consumimos nos parece bueno y de calidad sigamoslo consumiendo, sigamos siendo dependientes (económicamente) de las potencias capitalistas mundiales. Así es el capitalismo, así es su máximo exponente (así es Estados Unidos). Y recordemos, un peón jamás se comerá a un rey, pero la masa puede derrocar hasta a el más poderoso del mundo; pero eso sí, jamás si se hace negocios con el enemigo.

jueves, 19 de mayo de 2011

Otro día carente de sentido.

La mañana se presentaba fugazmente soleada. Al menos eso percibía desde el noveno piso de aquel humilde edificio de la calle Viamonte. El deteriorado ascensor pudo dejarme (a duras penas) en la plata baja para así comenzar un nuevo día. Comenzar a vivir.
La vereda, la calle, el barrio se mostraba angustioso, carente de humanidad. Los zapatos incomodaban los pies y los jeans las piernas. El paso acelerado acrecentaban cada vez más la incomodidad, pero no me detenía, buscaba compañía.
El quiosco frente al trabajo me mostraron los primeros signos de que la humanidad todavía no se había extinguido; mientras tanto afuera, el sol trepaba lentamente por el cielo. Salí acompañado por Lucky y un refresco. Justo en la puerta la vi, ahí estaba Vero, sola en su auto. Con pasos tímidos fui acercándome hasta que un desvío en su mirada le permitió verme; bajó y nos saludamos, creo que fueron pocas palabras, solo un tenes que estar adentro, un tenes razón y un cruce de calle para entrar al trabajo dejando atrás a Verónica. Masticando un poco de rabia cruzaba la puerta, me alejaba de un mundo para ingresar en otro.
Aburre pasar cinco horas tras un escritorio, escuchando indicaciones y atendiendo un teléfono, pero mientras pueda comer lo voy a aceptar. Gran parte de ese tiempo lo pasé con mi cabeza puesta en Vero, en su cara, en su voz y en la breve conversación que por una casualidad de la vida habíamos podido mantener.
La jornada laboral había terminado y yo volví a caminar las veredas bañadas de sol hasta que el colectivo 462 me brindó un refugio hasta Hurlingham.
El trayecto por las anchas avenidas que atraviesan la Capital Federal me encontraban con la cabeza puesta en el barrio de Caballito, seguía pensando en Vero, en lo complicado. Es muy rara esa tendencia en un ser humano, pero parece que es así... Todo es raro y confuso, todo es incoherente. A veces bajonea, a veces duele, a veces da enojo, otras veces ganas de matarte.
Unos minutos más tarde caminaba en paralelo a las vías. Unas cuadras más allá empezaba a distinguir la figura de José Luis, apoyado contra la pared. Dando vueltas por Hurlingham la noche empezaba a caer y yo debía volver al hogar, al noveno piso de ese edificio en calle Viamonte. El micro me alcanzó al microcentro y el Subte Linea D me llevaría a destino. 
Se empezaba a escuchar el estruendo, la llegada y el arribo. Allí me encontraba yo, entre el suelo y la superficie...


cualquier semejanza con hechos reales sucedidos en cualquier punto geográfico del país son pura coincidencia. Los personajes son netamente ficticios, productos de mi imaginación, no así con los lugares mencionados, que si bien existen los acomodé a mi parecer. 19/5/11 Ducar Nicolás, pseudo aficionado a Blogger.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Mitología Griega.

Borrador del día Domino 15 de Mayo, Año 2011: Boca Juniors 2 - 0 Riv(B)er Plate. La Bombonera.

Dedicado a: Martín Palermo.

¿Qué más, Martín? ¿Qué más? ¿No era acaso lo de hoy tu último deseo? ¿No te despidió la Bombonera con ese fervor, esa emoción y ese temblor de las tardes únicas, como aquella noche copera del 2000? ¿No era ayer el cierre ideal, redondo, justo contra River, con gol y victoria en el último como en tu primer superclásico en el Monumental, allá por el 97? ¿No era hoy, después de sufrir la última sequía de tu carrera, el adiós perfecto, ahora en racha goleadora, en confirmación de vigencia, con abrazo a Falcioni, con abrazo a Riquelme (después de tantas idas y vueltas), con una ovación inolvidable? ¿No era hoy el final de fantasía para una película cada vez más real? Lo de hoy era para retirarse, Martín. Si no fue el Mundial, tu último sueño antes de este último sueño. Si no fuese ese gol a Grecia que gritó todo el país. Si no fue después de vivir lo que ya no pensabas que ibas a vivir, era hoy. La realidad es que ni el partido con Banfield en la Bombonera, por la fecha 18ª o la última en La Plata, con Gimnasia (encima con los reparos de esa situación incómoda que está viviendo tu amigo Guillermo y su equipo), van a tener la adrenalina, la carga emotiva, la sensación a flor de piel en el hincha que provoca un clásico. Podrán existir más carteles, más mensajes, más cotillón. Podrá ser una fiesta preparada, bien vestida. Pero de ocasión. Podrán venir más gritos, dos, tres, cinco. Pero ayer, Palermo, hiciste el último gol que todos los hinchas de Boca querían que hicieras. ¿Qué más?

La imagen positiva que permanecerá inalterable al paso del tiempo será la de Palermo, con los brazos abiertos, metidos en esa camiseta azul, recibiendo el afecto de todos.Aquellas lágrimas sudafricanas, las de Palermo, son las mismas de hoy. Salvo para el mundo River, otra vez víctima de este prócer, el resto tiene que haberse conmovido por este nuevo milagro. Es Martín Palermo, el goleador con números de otros tiempos, que ya se empezó a ir. Quedan cuatro o cinco partidos, según lo que pase con Gimnasia y Guillermo. Todavía hay tiempo para pedirle más.

domingo, 15 de mayo de 2011

Spaghetti del Rock.

La noche ya había caído en la hermosa gran ciudad, yo caminaba más rápido que nunca sobre la avenida decimotercera hasta encontrar una fila de personas. Ahí frené. Miraba a todos los que delante y detrás mio formaban parte de esa especie de fila india. Creo que el que más contrataba en el grupo era yo; calzado con mis clásicas denominadas zapatillas de recital, mi también clásica remera de "Guasones" y un pantalón deportivo color negro. Me encontraba con mayoría de hombres y alguna que otra mujer, todos vestidos como ir a Wilkeny luego de el show (si, leyeron bien, no recital, SHOW). Tras una breve espera el microestadio Atenas abrió sus puertas para aquellas personas que presentaran frente a los hombres de prevención un mismo pedazo de un material similar al cartón, o una fusión de papel con cartón... En fin, presentaran "eso" que en el centro llevaba grabado letras que formaban la palabra "DIVIDIDOS".
La primera sensación que tuve al reingresar a Atenas luego de aquella vez en el mes de Agosto fue una extraña visión de que el lugar se había empequeñecido, es decir, lo recordaba más grande. Me acerqué para buscar ubicación, y al destino gracias que justo había un lugarcito frente al escenario en el cual entraba mi no tan pequeño cuerpo y podía apoyarlo sobre el vallado, ¿Qué más comodidad podía pedir para ser espectador de algo que pintaba ser tan sensacional?
Los minutos pasaban y pasaban y pasaban y pasaban, no había respuesta desde el otro lado del escenario, solamente podíamos contemplar dos micrófonos, una batería y monumentales bafles y amplificadores de todas las medidas que nada nos transmitían... Nosotros nos limitábamos a esperar y... Esperar. Cuando se acercaban las veintidós horas gran parte del público (de un lugar totalmente colapsado) ya se estaba cansando; algunos silbidos, otros aplausos de impaciencia, algunas canciones, algunos gritos como: "Mollo salí que me estoy aburriendo" o "Por lo menos pasá música" iban denotando que muchos se estaban impacientando ante el incumplimiento del horario estipulado en la entrada. En realidad, jamás se respeta el horario de la entradas, debemos saber que al menos van a demorar media hora, pero lo raro era que estabamos rozando la hora.
Cuando menos lo esperábamos salieron, primero Ricardo, luego Diego y para completar el trio apareció Catriel. "Buenas noches gente, gracias por esperarnos, pedimos mil disculpas por la demora" fueron las primeras palabras del señor Mollo hacia su público antes de agarrar la guitarra.
Espero no tener que dar más detalles sobre la genialidad de todo si les digo que abrieron el track list con "Voodo Child", continuaron con "Sábado", y prosiguieron con "Salir a Asustar".
Hubo covers, como el ya mencionado "Voodo Child" que es una obra del ya difunto mejor guitarrista de todos los tiempos (El gran Jimi Hendrix), al cual Ricardo puede igualar como ninguno. Estuvo también "Sucio y Desprolijo", obra de otro grande (Pappo). "Sobrio a la piñas/Quien se ha tomado todo el vino". Y obviamente, no podían faltar los inicios de la banda, no podía faltar SUMO, en mi primera vez pude escuchar "Mañana en el Abasto" y "Nextweek"; pero hoy tuve el gusto enorme de escuchar un clásico como La Rubia Tarada y otro temazo como Crua-Chan.
No tenía ganas de llorar, pero las lágrimas salían de los ojos sin mi consentimiento cuando las vibraciones sonoras que entraban a mis oídos eran percibidas como "Par Mil", "Spaghetti del Rock" y "Pepe Lui", las ultimas dos reversionadas lo cual favorecía el emocionamiento instantáneo.
Los clásicos: Sábado, El 38, Qué tal, Ala Delta, Paisano de Hurligham.
Los nuevos: Hombre en U, Mantecoso, Perro Funk, Senderos, Jujuy y Amapola del '66.
Aquellos que no esperaba y aparecieron: Rasputín, Casi Estatua y Elefantes en Europa.
Y bueno, los que esperaba que aparecieran y no aparecieron no quisiera nombrarlos porque opacaría la genialidad de todo lo vivido. Es algo que entiendo porque hasta donde mis conocimientos tienen alcance Divididos es una banda que cambia muchos temas de un recital a otro, es decir, su repertorio es muy variado por eso siempre te vas a llevar alguna sorpresa (puede que la primera vez que los vayas a ver entres pensado que conoces algo y salís pensando que no conoces nada; a no ser que los sigas desde Acariciando lo Áspero que en ese caso te tenes que conocer todo).
Me gustaría resaltar que nunca había visto persona tan dada para la gente sobre el escenario como Ricardo Mollo, respondiendo a gritos, hablando, tocando sus guitarras con objetos que la gente tira (caso zapatillas y demos de bandas platenses que algún integrante le tiró a Mollo para que los escuche). Creo que si Divididos no fueran tan excelente banda como lo es, lo iría a ver igual pero por todo lo que nos hace reír Ricardo. No me gustaría entrar en detalles para no extender demasiado esta nota, así que sin más me despido por hoy.

lunes, 9 de mayo de 2011

Uno, dos, tres... Estas acá!

¿Hola? ¿Chau? ¿Me quedo? ¿Me voy? ¿Lo cierro? ¿Lo mantengo? ¿Qué hago? ¿Qué pasa conmigo hoy?
Si, casi cierro el blog. Facebook ya tuvo lo suyo. El celu es bastante cambiante, al igual que msn. Pero ahí anda todo. Raro. De todas formas... Todavía te estoy escribiendo, todavía te estoy haciendo, como desde ese día (que ya ni recuerdo) que tuve la ingeniosa idea, de la cual jamás me arrepentiré, de abrir un blog. Quizá sería mejor agradecerle a Internet por darme la posibilidad de cruzarme con blogger. Osea, blog querido, no te puedo cerrar, no te que quiero cerrar, no te voy a cerrar. Aunque me vuelva totalmente incoherente vos me vas a seguir almacenando, palabra por palabra, como todo este tiempo.

Estuve viendo mi anterior blog (ese que queda resguardado, accesible solo para lectores invitados, lista en la cual figuro solamente yo) y me di cuenta que más ladrón no podía ser, que tan idiota no podía ser. ¿Acaso pude pensar que estaba bueno cambiar las letras de las canciones y adaptarlas a mi vida? ¿Pensaba que estaba bien el plagio? ¿Pensaba que estaba bueno lo que estaba haciendo?
Hoy lo volví a ver, me llenó de pena. No podía creer que haya sido eso, y que ahora sea esto. Hubo una progresión bastante aguda en cuanto a nivel de expresión, nivel de elaboración, nivel de entendimiento de realidades, nivel de relato. En fin... Me llena de orgullo saber que progresé muchísimo y tengo como objetivo seguir así. Por lo tanto, como pseudo-escritor aficionado, voy a seguir utilizando Blogger como medio para depositar mis palabras.
Simple, bastante simple. En ningún momento modifiqué códigos HTML, nunca trate de adornarlo con imágenes, nunca me interesó la estética del blog; sino que siempre me centré en su contenido. En su última modificación puedo decir que pude personalizarlo un poquitito. Pese a todo, a sus falencias y virtudes, reflexiono un rato y digo que este blog es mi abalorio más importante. Simplemente eso, un humilde abalorio compartido en la red mas grande del mundo.





sábado, 7 de mayo de 2011

Mañana en La Plata

"Creación de entrada", que linda sensación la de pulsar allí.
Me encontraba con ganas de compartir una breve reflexión que movilizó al tema central. Estaba pensando, filosofando en que gran parte de la vida todos nos la pasamos esperando... esperando algo, alguien, o cualquier cosa, pero siempre esperando. Es interesante también la relación que hay entre esperar-querer y querer-esperar.
Utilicé la palabra filosofar y me hace "recordar", es un termino que adopté en una noche, hará un mes, en la cual debo admitir que tomé un poco de más y ni siquiera puedo recordar sobre que estaba hablando, pero recuerdo que el final para mi temática fue: "Es mi pensamiento, si lo quieren bienvenido sea y si no lo voy a aceptar igual, total está hablando el boludo que toma cerveza y se cree un filósofo". Y bueno... me encontraba filosofando (a diferencia de que hoy lo hacía conmigo mismo y tomando café), pero si, filosofando.
Volviendo al tema: Esperar. Todo vivimos esperando, es más, incluso los planes de vida llevan a esperar. La vida son proyectos, los mismos siempre se basan en actuar y esperar, esperar y actuar. Proyectar algo determina espera. Y si vamos a las pequeñas cosas llegamos a la conclusión de que también esperamos, siempre esperamos algo. Esperamos que venga algún amigo, esperamos que llegué algún día, esperamos que no llegue algún día, esperamos quizá tener plata, esperamos ir a algún lugar, esperamos el micro, tren, remis; esperamos salir del colegio o trabajo, esperamos librarnos de la rutina en algún momento, esperamos que se haga de noche, esperamos que se haga de día, esperamos, esperamos, esperamos terminar una descarga, esperamos que sea verano, otoño, primavera o invierno (como yo), esperamos que nuestro club de fútbol gane, esperamos terminar con alguna tarea, esperamos algún recital. Esperamos, esperamos, esperamos y esperamos.
Me di cuenta que al pedo, porque esperamos, llega y ya esperamos por otra cosa. Llega, y quizá no es lo que esperábamos. Pienso ahora que quizá la vida se pone algo turbia sin esperas ni deseos.


Hasta la próxima-

jueves, 5 de mayo de 2011

Breve semblanza de un día por demás raro.

Rugían motores. Yo abría los ojos y percibía mi entorno como Plaza Belgrano. Lo elefantes de metal iban de aquí para allá por la pavimentada avenida y yo ahí, rodeado de bolsas de esqueletos que como yo, una bolsa más, rogábamos a la suerte poder distinguir el color del micro que esperábamos. Yo esperaba sentado, casi con resignación. ¿ Resignación de qué? No se, simplemente resignado. Centré mi atención en la plaza, varios niños acompañados por sus padres o abuelos disfrutaban de un entretenimiento al aire libre, eso me hizo sonreír un poco; ante tanto encierro hoy en día con sus consolas de juegos, computadoras y televisión alegra ver que al menos una minoría todavía se divierte en plazas. Más a lo verde se veían parejas, en su mayoría jóvenes que había aprovechado de una verdaderamente hermosa tarde otoñal de Mayo para recostarse un rato sobre el verde césped y hablar, o simplemente quedarse cayados y disfrutar de la compañía (siempre agradable) de la persona querida o amada. Por momentos sentí envidia de ellos, de los niños y jóvenes, de esos abuelos y padres. Ellos allá, disfrutando; y yo ahí, sentado sobre el frió metal acompañado de entes desconocidos que como yo, se sentían parte de un ejercito sin rumbo. Caminando la calle a paso firme, frenar a esperar el colectivo y luego seguir a paso acelerado hacia su (quizá no) destino definitivo.
Lo cierto es que tarde o temprano se empezó a distinguir en el horizonte. Bah, el horizonte acá, en La Plata, no son más que altos montes de hormigón, pero a lo lejos se veía en movimiento algo azul. El Norte. Como protocolarmente hace cualquier pasajero me limité a solicitar el boleto de 1,90 y buscar asiento rápidamente. Ante tan pocos soldados en transporte pude lograr ubicarme como más me gusta. Automáticamente puse los cuadernos sobre mi regazo, arremangué la camisa y apoyé la cabeza contra el variable cuadro de vidrio. Significó para mi finalizar el día y empezar uno nuevo, uno sin sentido. Por eso al terminar el día, aún con el sol resplandeciente iluminando y enriqueciendo una hermosa tarde, el cuadro de vidrio iba mostrando los distintos paisajes (ya clásicos) y llegó el momento del descenso. Eran apenas las cuatro de la tarde, pero mi día ya había terminado y empezaba uno totalmente carente de sentido.
Me senté en la computadora a esperar. ¿A ESPERAR QUÉ? La puta madre, ¿A esperar qué?. ¿Abrir el MSN y dejar mi estado en desconectado? ¿A boludear en Taringa!? ¿A escuchar música? ¿PARA QUÉ? ¿PARA MATAR TIEMPO Y SEGUIR CON LA SENSACIÓN DE ESPERAR ALGO? ¿QUÉ ES LO QUE ESTOY ESPERANDO?
Volvemos a raro, la nota de ayer. Bah, de hace muchos días pero que finalmente ayer pude "terminar". Si, hoy estoy raro, "todos tenemos esos días en que nos estalla el calefón" escribió alguna vez un tal Pity.


miércoles, 4 de mayo de 2011

RARO.

A modo de introducción, manifiesto que la visión de esta nota y también de las anteriores (aprovecho para generalizar) son totalmente veristas a mi juicio, algunos compartirán, otros quizá difieran. Todo comienza con Robert Plant en mi oído, el dice "And it makes me wonder", y evidentemente eso me hizo pensar.
Puede que a veces uno se sienta raro, extraño; sumergido en una serie de cambios... Cosas que uno nunca espera, pero psicológicamente se van dando una a una hasta que llega el momento en que hay que admitir esa percepción de un sentimiento extraño dentro nuestro: lo raro.
Ahora bien, ¿Cómo definir el estar raro? Imposible... Cada persona es un universo en si misma, por ende cada uno puede percibir su sentimiento de rareza interna de distintas formas y según el entorno, contexto o ambiente. Cualquiera que lo siente lo sabe.
No es plenamente psicológico, muchas veces se da, que con solo la presencia de algunos sentimientos no recurrentes ya nos sintamos raros. Quizá la inseguridad te hace sentir raro, quizá el miedo, quizá la determinación o el exceso de confianza... Quizás el cansancio.
Si, debe ser eso, el cansancio produce efectos raros en mi: la cabeza un poco más cerrada que de costumbre, la reacciones quizás un poco más impetuosas que de costumbre.
No me es molesto estar raro, siempre y cuando esté solo... Es molesto sentirme raro interactuando con alguien, ya que uno se ve privado de la posibilidad de poder expresar de forma correcta su pensamiento, o incluso de formas poco ortodoxas u ofensivas. Puede que a veces moleste o enoje.

lunes, 2 de mayo de 2011

Nada Especial.

Música... que gran palabra. Suelo disfrutar mucho de ella, bastante seguido, desatando en mi interior muchas sensaciones difíciles de describir.
Ayer ocurrió un acontecimiento raro... Raro (que palabra enigmática, sobre ella escribiré en su momento, ya tengo un borrador), pero retomando, raro; escuchaba, escuchaba, escuchaba y nada, no había reacción interna que me permitiera disfrutar de la misma como en otros momentos. Melodía, letra, voz, todo era insulso. Increíblemente raro. No existía esa chispa que invita a cantar, gritar, aguantar las ganas de ponerme a saltar solo en la pieza. No había nada, era solamente ruido. Creo que solamente Nothing Else Matters pudo crear algo especial, pero leve, frío.
Pienso hoy que quizá fue mi inconsciente, que se estaba guardando todas las emociones para la noche, ya que, pese a haber ido sin ganas el Cuarteto fue lo mejor. No hubo un mínimo instante de aburrimiento, no hacía falta saltar, cantar o lo que fuere porque mi cuerpo simplemente estaba dispuesto a hacerlo sin que mi mente diera la orden.
La noche comenzó (tras la banda soporte) con "Bipolar", seguido de "Nada es gratis en la vida", tras ella comenzó "Ya no se que hacer conmigo", luego "Hoy estoy raro", y la quinta era nada menos que "Así soy yo". Después ya no recuerdo, no recuerdo el orden de los temas, pero si lo increíble que estuvo todo. Puedo afirmar a gritos que no faltó ni una sola canción, puedo afirmar que sobraron. Afirmar que salieron dispuestos a ganarse al publico platense y en definitiva lo hicieron; con toda su buena onda, cada charla entre cada tema, cada carcajada de quien estuviera observando y escuchando las cosas que se decían. Simplemente increíble.
Entonces... Preocupación? NADA DE ESO. Si vuelve a ocurrir lo de ayer por la tarde ya no me voy a preocupar, pues en algún momento volverá a aparecer esa chispa que tanto hace disfrutar y jamás negaré que ella, la música, es el sonido de mis pasos.

miércoles, 27 de abril de 2011

La belleza atrae a malvados más que a cualquier cosa. Carlos "Indio" Solari.

Dejo de pensar y veo que al final siempre estarás en mi. Juan Carlos Baglietto.

La eternidad busca un paso en tí. Luis Alberto Spinetta.

Besos por celular, las momias de este amor piden el actor de lo que fui. Divididos.

Si pudieras olvidar tu mente frente a mi, se que tu corazón diría que sí. Serú Girán.

No pido nada a cambio de darte lo poco que tengo (mi vida y mis sueños). Sui Generis.

El eclipse no fue parcial, y cegó nuestras miradas. Soda Stereo.

El corazón sobre todo. Estelares.

Invitación... al descanso.

Pre-Prólogo

Conozco una persona, bah, no personalmente. Un hombre que siempre que su físico se lo permite se pone la número 10, color azul con la franja amarilla y sale a jugar. Juan Román Riquelme es su nombre.
Hoy no vengo a hablar de fútbol, nada de eso. Pero creo que el hombre anteriormente mencionado es un buen ejemplo para explicar mi forma de expresarme en este espacio virtual de ahora en más.
Es decir, obviamente la entrada cuenta una "historia" que quizá la lea aquella persona con la que la he vivido, pero eso no quiere decir que le esté hablando a una persona en particular, sino que como siempre, todo es compartido con el (creo) reducido grupo de lectores.
Para seguir con las rarezas: hoy toca la felicidad.

Prólogo (propiamente dicho)

Retomando con el pre prólogo. Me siento algo cohibido sabiendo que quizás leas esto, pero a la vez me gustaría que me sigas leyendo, después de todo, como bien decís: es lo más cercano a estar en mi mente. Está bueno que así sea.

Todos los capítulos (en uno solo)

"Yo no se muy bien si por vanidad o por orgullo cruel uno se hace fiel adicto al absurdo" y el cursor pulsó stop. Luego de una ducha, y ya con los jeans puestos uno se deja guiar por los rutinarios pasos pre salida.
Invitación al descanso. Te invito a descansarme. Yo no se si mi cara invita al descanso, si mis gestos invitan al descanso, si mi figura invita al descanso, o qué es lo que invita al descanso. Yo quiero ser descansero y no descansable. Lo concreto es que el descanso con dos piernas (es decir, yo) se pone la camisa, el saco, las zapatillas, un poco (mínimo) de perfume y se va del 814 de la calle 22.
Muy tranquilamente camina, como si no hubiera reloj ni celular que lo presione. Mejor dicho, como si no hubiera tiempo que lo presione. El reloj aprisionaba su muñeca izquierda, y de su celular salía un cable que se dividía en dos partes y se dirigían una a cada oído: "prendido a la magia de los caminos, el arriero va". Aburre esperar el micro, siempre; más viviendo en un barrio en el que poder tomarlo rápidamente es una cuestión de suerte y no de horario.
Pasó, no el esperado, pero pasó, y al verlo no dudó en subir.
Apoyando la cabeza contra el vidrio de un casi vació micro y entrando en la zona de la gran ciudad se puede apreciar la diferencia de Semana Santa a estos rutinarios días para mucha gente. Hace unos días la ciudad estaba desierta, y hoy el caótico tránsito vuelve a colapsar las avenidas.
Con algunas demoras, pero con un margen de tiempo favorable, el individuo vuelve a ser dirigido por sus pies tras bajar del colectivo en la Plaza Passo, a 0,6 KM de su destino. Camina sin prisa, ya sin música, solo escuchando el transito... los ruidos ambientes, a fin de encerrar todo en una expresión.
14, 15, 16, 17... Las calles pasaban. Entre la 17 y la 18 mira una imponente edificación roja que llama poderosamente la atención y sigue de largo. Se vuelve. Adquiere una Coca-Cola en un quiosco cercano y repite los pasos anteriores (vuelve a mirar la infraestructura roja del ICI, y sigue caminando). Llegando a la esquina ve la parada de micros, y ahí se sienta. Todavía faltaban cuatro minutos. Se queda sentado, cualquiera que pasara pensaría que estaba perdido, esperando nada; no miraba la calle, tampoco prestaba atención a nada en particular, simplemente miraba perdido en la dirección de la que había venido. Y así sin esperarlo empezó a salir gente a unos metros. Ahí, pese a su borrosa visión pudo verla; dudó, pero finalmente se paró y caminó hacia donde habían acordado encontrarse para luego finalmente darse vuelta, volver sobre sus pasos y, mientras se dibujaba una natural sonrisa en la cara de ambos, saludarse y concentrarse en el camino.
Tras un rato parados inertes pudieron cruzar la calle y llegar a Azcuenaga.
Allí fue donde dialogaron. fue una conversación que alegró mucho al individuo al cual seguimos desde que salió de su casa. En su totalidad se puede decir que fue algo lindo, pudo volver a experimentar la naturalidad de los diálogos cara a cara (en varios lugares de la ciudad) con la persona que volvía a tener de frente tras mucho tiempo. Pudo decir algunas cosas que lo tenían a maltraer desde hace tiempo, y se guardó otras quizá para no crear del momento un melodrama. Aunque ahora que bien lo piensa, en la tranquilidad de unas cuatro paredes, sin ningún ruido más que el del cooler, cree que fue incorrecta la decisión de guardarse el: "todavía te quiero, mucho, tanto como en los mejores días de enero. Eso era lo que me ponía mal tantas veces, el quererte, el necesitarte y la ausencia". Pero cree que indirectamente hizo llegar ese sentimiento y eso lo deja tranquilo.
Tras unas horas de dialogo decidieron volverse. A paso lento, quizá por momentos rápido, pero disfrutando siempre el volver a caminar las calles de la ciudad juntos se dirigieron a próximo destino.
Ya en la puerta de la casa, el individuo decide declinar la invitación a pasar ya que dicho mal y pronto, se le caía la cara de vergüenza. Si, después de todo lo pasado, volvía a ser un empezar de cero. Pero tanto le costó desprenderse que se quedó hablando un rato apoyado contra las negras rejas.
"Deberías invitarme vos un día de estos. Cuando quieras llamame y decime". No lo recuerda textual, pero algo así fue lo que salió de la boca de ella. Y él, debatiendo entre saludar e irse o quedarse y hablar se dejó arrastrar por los impulsos y se quedó. Le dijo que mañana jueves se le iba a complicar, pero que el viernes, pese a sumar un año más a su vida no iba a tener ningún tipo de inconveniente; y ya que a ninguno de los dos le gustaba elegir lugar, él recordó una conversación de hace algunos meses en la cual ella decía que le gustaría que algún día fueran al bosque de la ciudad. Pensando en que le agradaría, el soltó la idea y la fuente de la cual la extrajo (su memoria), y afirmó que allí irían el viernes, que la pasaría a buscar por su colegio como ese mismo día e irían allá, lejos.
Tras haber vuelto a recorrer tantas calles solo por ganas de volver a verla, y que en ese encuentro ella ha vuelto a entrar de manera más que positiva en su vida no hay más que pedir.
Quizá, aunque no haga falta, mañana agarre ese Nokia casi inactivo, busque en su agenda a Nothing Else Matters y la llame, aunque no haya nada que arreglar, aunque sea solo un hola y un chau. O un cómo rendiste hoy. O un te quiero... ver el viernes. Pero si, más allá de eso, también te quiero.


martes, 19 de abril de 2011

Un Mañana con vos.

Abróchense los cinturones mis queridos! Aca vamos de vuelta a viajar en el tiempo. Pensaba en lo mucho que me costaba hacer que me guste lo que escribo y entonces empecé a leerme. Llegué a la conclusión de que si bien la tematica no es muy alegre lo mejor que he podido redactar fue la entrada SAD, SO SAD. Click en el nombre para verla.
Ese pasado no tan lejano... Creo que eramos (nosotros dos) muy muy muy lindos como "pareja", a falta de otra palabra. Doy por sentado que encabezamos los tiempos mas lindos de mi vida y a decir verdad, bastante seguido extraño nuestros días.
Tal vez en un mañana... Un mañana con vos.

domingo, 17 de abril de 2011

Lluvia a corazón.

La (tan hermosa) lluvia golpea, no violentamente, pero tampoco apaciguante; algo brusca, es cierto, pero así es más lindo. El ser humano de hoy es un prototipo totalmente distinto al de hace varias décadas. Hoy, sumergido en tanta contaminación sonora, no hay aislamiento tal; apaciguamiento tal, descanso tal como el que aporta ese sonido intenso e inmenso como el de la lluvia golpeando furiosa contra cada techo. Un sonido hermoso, sin dudas; puro, como del más allá. Definitivamente: un regalo del cielo. Quién lo niegue es indigno de vivir; quien no se calma escuchándola, quien no sienta ganas de dormir, quien no viva esperándola, quien le viva huyendo, quien no sienta ganas de sentarse, acostarse y relajarse para disfrutar ese momento que quién sabe cuándo se repetirá.
Me está fallando en este último tiempo, pero como dice la economía: a mayor demanda menor oferta. Quizá si dejara de buscarla, de desearla día a día viniera a nosotros más seguido. Quizá si no pensara en que llueva cada vez que mis pies me van llevando calle a calle, vereda a vereda podría desfrutar nuevamente de la hermosa sensación de mojarse con ella; sin correr ni caminar, avanzando, pasar de apurado a tranquilo con sentir la primera gota.
El último párrafo describe sensaciones casi orgásmicas. Pero el momento (actual) es excelente; imposible que simples palabras puedan describir los complejos sentimientos humanos como el vivido al despegar los industriales auriculares de mis oídos y sentir (si, leyeron bien, dije sentir) las vibraciones sonoras que el oído humano percibe (utilizando vocablo de niño) como agua cayendo del cielo.
Pensaba que tal vez mi afición por la lluvia se debe que inconscientemente me gustaría ser como ella, que tiene la capacidad de unir a dos cosas eternamente separadas (la tierra y el cielo). 

17/4/11

jueves, 14 de abril de 2011

Another Clavo in The Wall

Como un clásico, siempre mirando hacia atrás. Pensaba en ayer, ayer, ayer... Que bonito ayer! Bonito? Puede... Griterío de un lado a otro en el Mega: "DALE RAMA, CUBRIME. LAUCHA MANDATE" y alguna que otra puteada, típica en jugador lan viciado (osea, Rama, Lauti y yo). A mi se me caían los ojos, y por ese factor abandonamos el ciber, que, en silencio sin nuestros gritos siguió con su funcionamiento normal. Si el factor sueño no hubiera existido en mi día de ayer seguramente hubiera continuado con mi vida en el ciber y posteriormente en mi pieza.
Pero a las 19hs estaba boca arriba en la cama.
Fue repentino, y todavía no recuerdo si fue Ceremonia Durante de la Tormenta o Nextweek. Pero lo cierto es que o la melodía de Solari o la de Sumo me hicieron repentinamente abrir los ojos. La voz de Gal, mi suspiro. Al rato mis piernas formaban junto con la parte superior de mi cuerpo un ángulo de 90°. Es cierto, jamás me levanté de la cama, pero la flojera de mi cuerpo me incitaba a seguir durmiendo. Pero mi sentimiento de culpa fue más, todo era producto de mi irresponsabilidad.
La almohada dejaba de gritar, otra vez esa calma hermosa y feroz. Todo potenciado, con la hermosa tormenta, el feroz diluvio que se había desatado allá, afuera. Uno de esos que si no hubiera estado acostado me habría expuesto a el. Habría abierto la puerto y entregado al agua. Esas lluvias que tanto me gustan.
Pero a las tres volvía a exaltarme con el despertador, pero mi computadora estaba ocupada, y otra vez los parpados tuvieron más fuerza que mi voluntad.

Creo que jamás me enojé tanto conmigo mismo habiéndome levantado a las 6AM en punto y sin ningún tipo de ayuda directa o indirecta. Luego de un breve debate con mi conciencia habíamos llegado a la conclusión de que las tres era una buena hora para reponerme, para tipear los contenidos de Derecho y vencen a mi culpa luego de un scan con muy poca calidad.
Pero si, aplicable en esta circunstancia: Es un buen numero el seis. Definitivamente lo es. Doble desayuno, aseo, orden y otra vez a vivir. (Si, bienvenidos al tren)
Bah, otra vez a vivir... Otra vez a más de lo mismo, tanto anteojo tanto anteojo y no puedo con mi temperamento (nunca nadie me enseñó a cerrar el orto y callarme la boca)... Y si, soy un pelotudo, ay que boludo! que boludo que soy!
Pero los acontecimientos escolares quedan detrás de las puertas del aula (ANOTHER CLAVO IN THE WALL). Quizá también tras esas puertas de calle 15, o esa en 33.
Es decir, mi camisa azul me esperaba dentro de la mochila.